Emily despertó asustada, se levantó de la cama de golpe, aturdida, observando los alrededores, perdida, ¿había muerto?, por qué ella estaba segura de que su padre le había disparado.
Entonces sintió un par de cálidas y grandes manos que arroparon las suyas, al voltear vio a Aiden arrodillado junto a la cama, con una tenue sonrisa y sus ojos brillando, era evidente que él estaba aliviado y alegre.
Lo que significaba que no había muerto, ella seguía viva.
— ¿Aiden?, ¿qué pasó? — Ella se miraba