En su deseo por animar a su prima, Aiden la convenció de acompañarlo al casino, para distraerse, jugar y tomarse unas cuantas copas de champán por un rato.
— No debería. — Murmuró ella observando la burbujeante bebida, pues ya iba por la cuarta copa.
— Ay, prima… ¿Cuántas veces se te dan oportunidades, cómo está? Despéjate un poco… Todo esto es gratis, ¿recuerdas? — Aiden elevó las cejas con picardía, saboreando un delicioso canapé.
— Es que, no estoy acostumbrada a beber.
— Ni que te estuv