En la imponente arena del imperio vampírico, la tensión flotaba en el aire cargado de expectación. Kyllian, con su mirada intensa y ojos carmesí, se erguía con determinación, listo para desafiar a su hermano Barak, por todas las ofensas sufridas, no olvidaba que había dañado a su compañera de manera intencional y de gravedad.
Barak, con su presencia imponente y una sombra de traición en sus ojos, aguardaba aún en la prisión, con la confianza de quien cree merecer el poder.
Los seguidores del v