Serie Destinados.
—Abre la boca, Silvia.
El mar sonrió. Su voz envió escalofríos crepitantes por su espalda mientras intentaba escapar.
Pero no importaba cuánto lo intentara, no podía moverse. Estaba atada boca abajo. Su cabello caía en cascada y la sangre se precipitaba hacia su cabeza. Mientras las cuerdas negras se clavaban en su piel.
Sus ojos estaban nublados, su cabeza mareada mientras apartaba su rostro del agarre del hombre.
Volvió bruscamente su rostro a su lugar. Obligando su pulgar en su boca.
—Tus lu