Serie Destinados.
—¿Por qué te fuiste sin mi permiso? —el gruñó. Voz afilada como una espada.
—No estoy obligada a tomar tu permiso —espetó ella parándose derecha, apartando su mano. Ella lo miró fijamente a los ojos mientras sus narices casi se tocaban.
Tuvo que estirar el cuello para mirarlo mientras él se cernía sobre ella, mirándola con rabia.
—Primero, irrumpiste en m... mi casa buscando a Samanta y c... cuando no tenías otra opción. Me arrastraste al hospital sabiendo muy bien que no puedo controlar mi m