Los fuertes rayos del sol invadieron la habitación desde las rendijas entre las cortinas.
Se movió en la cama y un gemido escapó de sus labios, ¿por qué diablos sentía su cuerpo tan pesado y maltratado? Ángela parpadeó lentamente para abrir los ojos y estos se arrugaron debido a la luz del sol que iluminaba la habitación. Le tomó algún tiempo ajustar su vista.
Ella suspiró mientras permanecía allí sin comprender por un rato. Se dio cuenta de que esta vez no estaba atada con una cadena.
Apart