Capítulo 34. El nuevo viejo gruñón
[ARI]
(TRES DÍAS DESPUÉS)
Bajé a desayunar al cabo de diez minutos antes de que la alarma de Difer sonara. No había podido dormir bien de nuevo. Una vez más aquellas pesadillas que tanto me perseguían de pequeña me estaban volviendo a torturar. No recordaba nada, no era muy consciente de lo que miraba en aquellos sueños desorientadores, después de despertar, pero sabía que lo que sea que hubiera soñado, me había dejado el corazón desbocado, el pecho agitado, un sudor helado en la frente y la bo