Capítulo 33. Eva
[ARI]
—¡Ay, no! —Exclamó Elena al abrir la puerta y ver que era yo. No se molestó ni un poco en rodar ojos saltones con fastidio, antes de quitarse de la puerta y déjame entrar. Me quedé parada a media pasada cuando se detuvo de golpe y me escaneó de pies a cabeza con un deje de recelo —. ¿No habías desaparecido?.
Le devolví una sonrisa sarcástica.
—Cómo ves que sí, en la villa "carajo" dónde estás tú. ¿No me das un espacio? —dije, y no sé cómo, pero me salió natural.
Verla, después de todo, si