—Pero no tendría sentido… me queríais muerta.
Intento ofrecerle algo de lógica a tan extraña teoría, a lo que parece molestarse brevemente en un casi culpable malestar.
Kail no libera mis manos, pero si las baja aún en la suavidad cálida de las suyas.
—No sabemos quien realizó este acto de magia negra, quien lo hiciera se ocupó de mitigar por completo vuestro vinculo y encerrarlo tras la jaula donde retuvieron el alma de Penélope… —Añade la anciana aflojando la tensión en el cuero de Kail. Aún