—NATALIA—
La incomodidad densa que se había quedado residualmente tras la retirada apresurada de Kail, se amenizo en parte por la comprensión suave de Lyam, quien era capaz de neutralizar ciertos momentos de incomodidad con una facilidad asombrosa.
Lo había visto con Nox en su intento de mantenerme aún anulada del conocimiento que Lyam y Lex sabían tenía derecho de exigir.
Era casi el extremo opuesto de Nox, Badel y Aryen.
El equilibrio perfecto que solidificaba tan ferozmente este vínculo, su