—LEX—
No sé cuanto tiempo permanezco sentado en el borde de mi cama, contemplando la alfombra de detallado diseño en colores oscuros acomodada bajo mi cama.
Llevo una vez más mi mano hasta mi pecho, presionando con dureza el lugar donde mi corazón late con violencia.
Cada latido es un recordatorio del dolor que saboree al vincularme con Natalia y como si aún en mi mente pudiera escucharlo, la decepción de Penélope por no haber aceptado la segunda oportunidad que ella mismo nos había garantiza