CUARENTA Y OCHO

—LEX—

Cuando veo aparecer a Lyam y Kail, soy incapaz de cubrir mi pésimo estado, por lo que intento esquivar sus miradas cuando me buscan, posiblemente intentando cerciorarse de como realmente me está sentando todo esto.

—¿Y por qué no empezamos con las tortitas de chocolate? —Anuncia Kail a nuestros hijos, intentando captar su atención cuando Lyam se escurre a mi lado, quitándome el bol donde pretendía hacer la crema de las tortitas y tendiéndosela a Kail.

No discuto cuando su mano me arrastra
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