—BADEL—
Paso mis manos por mi cabello empujándolo hacia atrás, liberando una pesada bocanada de aire a su paso, aún sentado en el borde de mi cama.
Lex me acompaña en silencio.
Sé que quiere soltarme tanta mierda como la que pasa por mi mente, pero a su vez comprende el dilema en el que me encuentro.
Cuando estoy cerca de Natalia pierdo el control.
Y eso no puedo consentirlo.
Es mi deber mantener por completo el dominio de mi parte nociva o nuestra manada estará jodida.
El extenso silencio en e