La sede central de Zúrich Trust Global se alzaba a orillas del lago de Ginebra como un monumento de granito y cristal al secreto bancario europeo. A las tres de la madrugada, las luces del piso de la alta dirección eran las únicas que desafiaban la oscuridad del invierno suizo. No entramos derribando las puertas blindadas ni desatando un escándalo mediático. Cruzamos el vestíbulo principal con la elegancia de los conquistadores legítimos.
Adrián caminaba a mi izquierda, impecable en un traje os