El amanecer tiñó de un gris espectral los acantilados helados de Terranova. En el gran salón, la mesa de roble volvía a ser el epicentro de nuestra disputa dinástica. Isabel Rivas nos esperaba con el documento de fusión definitiva sobre el mantel, flanqueada por Victoria Belmont y los socios de Thorne, cuyas miradas reflejaban la codicia de quien se cree dueño absoluto de la gran manzana.
Avancé con el traje sastre gris, manteniendo mi postura intacta a pesar de las marcas ocultas bajo mi cuell