Mundo ficciónIniciar sesiónIndianna entró en clase después del almuerzo y se sentó, como siempre, en la última fila. Apoyó la barbilla sobre la mano mientras esperaba a que apareciera el profesor, algo que, en aquel instituto, era casi un milagro.
—Hola, Indianna —saludó Brandon al sentarse a su lado—. ¿Cómo estás?
—Bien —respondió encogiéndose de hombros—. ¿Y tú?
—Muy bien.
Brandon sonrió antes de recorrer el aula con la mirada.
—¿No se supone que Brooke debería estar aquí?
—Está discutiendo con Harry —contestó Indianna en voz baja.
Brandon frunció el ceño.
—Ya veo...
Meneó la cabeza con desaprobación.
—Debería dejar a ese imbécil de una vez.
—Lo quiere.
—Es un idiota.
Su expresión se endureció.
—Todos ellos lo son. Sobre todo Greyson.
Indianna arqueó una ceja.
Brandon simplemente se encogió de hombros.
—Sé que entre vosotros hay... algo. Pero sigue siendo un capullo.
Indianna soltó un pequeño suspiro.
—Puede llegar a ser bastante desesperante.
**¿Perdona?**
La voz de Greyson resonó en su mente.
**Cállate.**
—Entonces, ¿por qué estás con él? —preguntó Brandon.
**Elige bien tu respuesta, preciosa**, dijo Greyson con una risa apenas perceptible.
Indianna dudó unos segundos.
—Porque...
Respiró hondo.
—...me gusta.
Le costó pronunciar aquellas palabras.
Podía parecer que solo estaba buscando excusas para justificar su relación con Greyson.
Pero no era así.
Estaba siendo sincera.
Le gustaba.
—¿Por qué? —insistió Brandon, confundido.
**A este gilipollas le hace falta un buen puñetazo**, murmuró Greyson con frialdad.
Indianna decidió ignorarlo.
—La verdad...
No tengo ni idea.
Brandon negó con la cabeza.
—Es un capullo.
—No lo conoces.
—Lo conozco desde mucho antes que tú, Indianna.
—Eso no significa que lo conozcas de verdad.
Lo miró fijamente.
—El tiempo no lo es todo. No sabes todo sobre él.
—¿Y tú sí?
Brandon alzó una ceja.
—¿Conoces todos sus secretos?
Indianna dejó escapar un suspiro.
—A veces desearía no conocerlos.
—¿De verdad sientes algo por él?
Ella lo miró con extrañeza.
—¿Por qué te importa tanto?
Su tono sonó más brusco de lo que pretendía.
Brandon suspiró.
—Porque pareces una buena persona.
Y no quiero que Greyson juegue contigo como hizo con otras chicas.
Es una mala noticia.
Indianna bajó la vista.
—Puede que lo sea...
Pero no me está utilizando.
De verdad que no.
—Yo no confío en él.
Ni en Harry.
Pero con esos dos ya no puedo hacer nada.
Brooke nunca me escucha.
—¿Y crees que yo sí lo haré?
—Eres lista, Indianna.
No dejes que Greyson te ciegue.
Míralo por lo que realmente es.
**Voy a matar a este desgraciado**, gruñó Greyson.
**¿Quién coño se cree que es?**
—Brandon...
Cambia de tema.
**¿En qué aula estás, preciosa?**
**Me lo estoy pasando de maravilla, Greyson. Y preferiría que no aparecieras aquí para romperle la cara a Brandon**, respondió ella con ironía.
**Es un niñato de m****a.**
**Cálmate.**
**Déjame matarlo y me calmaré.**
**Adiós, Greyson.**
***
—Tiene suerte de no estar en esta clase.
Greyson dejó caer la mochila junto a Indianna y Kal antes de sentarse.
—¿Quién? —preguntó Ace mientras ocupaba el pupitre de delante.
—El puto Brandon.
—¿Y qué ha hecho ahora ese imbécil? —preguntó Kal.
Greyson soltó un resoplido.
—Le estaba llenando la cabeza de tonterías a Indie sobre mí.
Como si pudiera convencerla de odiarme.
—Greyson...
Intervino Indianna.
Déjalo estar.
—¿Dejarlo?
Greyson negó con la cabeza.
—Ese bastardo ya nos odia.
Y ahora intenta poner a mi compañera en mi contra.
Ni de coña.
Indianna soltó un suspiro y se pasó una mano por el cabello.
—¿Por favor?
Greyson sonrió de lado.
—Vas a tener que hacer bastante más que decir "por favor", preciosa, si quieres que me olvide del asunto.
Indianna volvió a suspirar.
Entonces dirigió la mirada hacia la puerta del aula.
Brooke y Harry acababan de entrar.
Harry seguía con el rostro endurecido por la rabia.
Brooke no parecía mucho más tranquila.
—No tienen muy buena cara...
murmuró Indianna mientras ambos ocupaban unos asientos al otro lado del aula.
Greyson los observó con atención.
No le hizo falta escuchar demasiado para darse cuenta de que uno de los dos estaba a punto de explotar.
Incluso desde la otra punta de la clase podían oírse sus voces, bajas pero cargadas de tensión.
De repente...
Brooke soltó un jadeo.
**¡Plaf!**
El sonido del bofetón hizo que toda la clase enmudeciera.
Todas las miradas se dirigieron hacia ellos.
Brooke estaba de pie.
Miraba a Harry con una mezcla de rabia y decepción.
Él permanecía inmóvil, con la cabeza girada hacia un lado por la fuerza del golpe.
—Joder... —murmuró Kal—. Le ha dado una bofetada.
—¡Eres un desgraciado!
La voz de Brooke temblaba de furia.
Agarró su mochila del suelo y pasó junto a Harry.
Cuando él intentó sujetarla del brazo, ella se apartó bruscamente.
—¡No vuelvas a tocarme!
Harry levantó la vista.
Su voz fue inquietantemente tranquila.
—Brooklyn.
No te alejes de mí.
Ella lo fulminó con la mirada.
—Vete a la m****a.
Entonces sus ojos se encontraron con los de Indianna.







