—Recuerda, Paula, la tía Victoria odia a Elena desde el primer momento.
Mónica se acomodó el cuello de su costoso saco frente al espejo, mientras Paula se apresuraba a limpiarse el exceso de polvo en las mejillas para lucir pálida. Se encontraban dentro de un taxi que avanzaba a gran velocidad por las avenidas de la ciudad hacia una exclusiva zona residencial en las afueras. En la bolsa de tela de Paula, el sobre de manila con el borrador del contrato permanecía bien guardado.
—Lo sé, pero ¿y s