—La matriarca de los Álvarez... la madre de Diego.
—Exactamente —Mónica se endrezó, con los ojos encendidos en una venganza implacable. —Veamos si Diego puede seguir siendo tan soberbio y proteger a esa cualquiera cuando sea su propia madre la que venga a arrastrar a Elena fuera de esa mansión.
Paula se limpió las lágrimas de las mejillas con brusquedad, contemplando las hojas en sus manos con una mirada cada vez más viva. El dolor por el rechazo de Sebastián fue sustituido de repente por una i