El teléfono sobre la mesa hizo vibrar la fina superficie de madera. Elena bajó la mirada por reflejo para contemplar la pantalla encendida. Había entrado un mensaje de un número interno de la oficina.
«Estás pensando en mí. No lo niegues; desde mi oficina puedo ver claramente cómo me miras».
A Elena se le cortó la respiración. Sus ojos se clavaron en esa línea durante varios segundos mientras el corazón le sonaba desbocado, golpeándole el pecho sin piedad.
Alzó la vista hacia el ventanal que te