Pasaron unos días, no había tenido noticias de Alexander. Aún tenía algunos estragos de la borrachera con vino.
Se juró a sí misma no volverlo a hacer, y lo cumpliría. Tenía algunas juntas pendientes, y demás asuntos; sabía que tenía que asistir a la empresa, pero sería después.
Ahora tenía que hacer unas cuantas cosas acerca de la boda. Odiaba tener que hacerlo, y más porque era buscar un vestido de novia. Era algo que le estaba causando pesar.
En algún lugar del ático de la casa, dentro de un