Capítulo 86: Fin de la guerra.
Lykos cerró los ojos por un momento, respirando profundamente mientras luchaba contra su propia oscuridad.
El cielo se oscureció con una niebla negra y la lluvia se convirtió en una lluvia ácida que quemaba todo lo que tocaba. El viento se intensificó y los edificios empezaron a temblar.
La marea del tsunami comenzó a subir, y las olas se convirtieron en enormes espirales de agua negra. La criatura se erguía sobre la ciudad, su cuerpo cubierto de escamas oscuras y brillantes que parecían estar