Nathan entró a la habitación de Emma con prisa, su mirada se centró en su mano herida. Emma se sintió vulnerable ante su presencia, pero rápidamente cambió su expresión a una de enojo. Nathan se acercó a ella con precaución y queriendo mostrar su preocupación, le preguntó qué había sucedido.
Emma evitó su mirada, pero no pudo ocultar su dolor y mezcla de emociones — Nada de importancia — susurró Emma con cierta sequedad, mientras trataba de cubrir su dolor.
— No parece nada — Respondió Nathan,