Lykos había sido entrenado para enfrentarse a cazadores y otros seres sobrenaturales mucho más poderosos que un simple grupo de policías humanos.
Con un rugido, Lykos se abalanzó hacia los policías. Su cuerpo se movía con una velocidad impresionante, esquivando los disparos que se le lanzaban. Mientras avanzaba hacia ellos, sus garras se extendían y sus colmillos salían de su boca en un gesto amenazante.
Los policías intentaron mantener la calma, pero su miedo y su inexperiencia los hacía más l