Karol:
Fruncí el ceño sin entender nada y comencé a idear otro plan. Lo cual me tomó mucho tiempo, suficiente para pasarme alrededor de quince minutos escondida pensando idioteces.
—¿Buscas algo?
«Mierda». Pronuncié en mi conciencia. Mi pecho se aceleró y temí girarme para ver quién me había pillado. Esa voz era desconocida.
—Señorita ¿Se esconde de algo o alguien? —insistió y me di la vuelta lentamente.
Era un hombre mayor, de unos cincuenta y muchos años; con su cabello blancusio y unas arrug