Karol
Se acercó y apoyó su frente contra la mía, sus manos firmes en mi cintura, y sentí como su aliento se mezclaba con el mío. Era posesivo, sí, pero no de manera agresiva; era una propiedad emocional, un “te quiero y nadie más te tendrá” que me hizo estremecer.
—Logan… —dije, con una mezcla de risa y nervios—. Eres imposible…
—¿Imposible? —sonrió ladeando la cabeza—. Tal vez… pero tú también eres irresistible. Y eso me hace aún más imposible de controlar.
Me quedé mirándolo, hipnotizada, mie