~Matías~
Inquieto, tratando de mantener las apariencias, me hallaba en nuestros vehículos de regreso al pueblo. Mi corazón, agitado, latía sin descanso, mi respiración se volvía pesada, sudores fríos descendían por mi rostro, y las voces a mi alrededor se tornaban todas distantes. No me juzguen, pero mis pensamientos solo están con ella y mis pequeños en este momento. Ansío verlos y saber que se encuentran bien con mis propios ojos.
—Papá —articulé, manteniendo la vista fija al frente.
—Dime, ¿