La Emboscada.
Miro la hora en mi celular y veo que pasan las tres de la madrugada, aún no he logrado pegar un ojo. Dando vueltas en la cama toda la noche y con el teléfono en mi mano, releyendo una y otra vez el mensaje de Laura. Primero pensé en borrarlo y olvidar que alguna vez existió. Mi segunda, enfrentarme a Laura y ponerle un alto. Mi tercera idea, y la que elijo, es la más sensata: Guardar pruebas de lo que está sucediendo.
Así que desbloqueo el teléfono y tomo un par de capturas de pan