La cena de Nochebuena fue un espectáculo de sabores y risas. Margaret había preparado un pavo relleno, puré de manzana, verduras asadas y un árbol de galletas de jengibre que Lucy había decorado con glaseado de colores. Mis padres habían aportado la música: villancicos colombianos que sonaban de fondo mientras todos reían y brindaban.
Lucy se sentó en la cabecera de la mesa, como una pequeña reina, y dio un discurso que había ensayado durante días:
—Gracias por venir a mi casa. Gracias por quer