178: No Confío en Nadie.
La oscuridad del penthouse me envolvía como una mortaja. El teléfono de William seguía en el suelo, la pantalla rota iluminando el rostro de mis hijos en una foto que me desgarraba el alma. Lucy y Charles, dormidos, ajenos al peligro, con ese maldito reloj digital marcando la cuenta regresiva de sus vidas.
24 horas.
Veinticuatro horas para encontrarlos. Veinticuatro horas para salvar a mi familia. Veinticuatro horas antes de que todo se desvaneciera para siempre.
Mis manos temblaban mientras re