Capítulo 118
La cena estaba servida. Mía había preparado todo con mi ayuda, para tener un momento en familia.
Yo ya me sentía mejor, y convencí a Mercurio de no discutir más con su hermano, le recordé que estaría por poco tiempo.
—Dime que no sientes nada por el y estaré tranquilo —me dijo agarrándome de las manos.
—Tu eres mi esposo y tenemos una familia —lo bese pero no quería mentirle con una respuesta falsa, sin embargo mis palabras lo calmaron.
Los platos estaban calientes, el ambiente era