Capítulo 87
Siete meses después
No podía respirar, sentía como si me arrancaran el vientre con cada contracción.
Gritaba, apretando la mano de Xavier, Tenía el cuerpo empapado en sudor.
—¡Vamos, Mía! Ya casi —me decía una de las enfermeras —Tu puedes tu cachorro está cerca de salir.
Sentía que me moría, el dolor no se detenía. Cada vez era más fuerte, más intenso. Xavier no se apartaba de mí. Me secaba la frente, me sostenía la espalda, me susurraba que era fuerte, que nuestro hijo estaba por