Capítulo 21
Corrí con el corazón apretado, ignorando el mareo, mis piernas estaban temblando después de aquella noticia que me dejó en shock .
Cada paso se sentía como si el suelo se desplazara de un lado a otro, jadeaba, El aire no me llegaba a los pulmones, unos metros me parecieron kilómetros.
—¡Déjame verla! —grité, casi sin voz, cuando Gabriela se cruzó en mi camino. Estaba parada frente a la puerta de la habitación de mi hermana, erguida, con esa mirada fría que siempre lanzaba para heri