Capítulo 22
Me quedé en la cama junto a mamá, aunque su cuerpo rechazaba el mío.
Cada vez que me acercaba, ella se alejaba un poco más, como si mi presencia la manchara.
Aun así, le supliqué, le pedí que me dejara hablar, que me escuchara, aunque fuera solo una vez. Quería explicarle lo de mi trabajo, lo de Xavier, lo que había tenido que hacer para sobrevivir.
—¡Tu hermana se debate entre la vida y la muerte! —gritó con el rostro enrojecido—. Esto es culpa tuya. Nunca debiste fijarte en el lob