Capítulo 9
—¿¡Qué dijiste!? —La voz de Liliana estalló en la habitación, cargada de rabia—. ¿Vas a darle la mejor habitación a una simple sirvienta?
Sus ojos me atravesaban como dagas. Sentí un nudo en el pecho, pero no dije nada. No tenía sentido defenderme. Xavier se adelantó, tomándola de los brazos con firmeza.
—¡Ella no es una sirvienta, Liliana! Es la guardiana. Y mientras esté bajo mi techo, nadie va a faltarle el respeto, ni a ella ni a ningún otro del servicio.
Liliana intentó cambiar