Capítulo 10
Ares imponía. Era ese tipo de hombre lobo que no necesitaba decir nada para hacerse notar. Alto, de cabello oscuro y mirada intensa, tenía esa mezcla entre elegancia y peligro que hacía que el aire se volviera más denso cuando entraba en una habitación.
—Ella será la guardiana de mis hijos —dijo Xavier con voz firme mientras se acercaba y rodeaba la cintura de Liliana con posesión un poco para provocar mis celos —. Así que te prohíbo mirarla de esa manera, debes mirarla con pureza.