Capítulo 31
Negué con la cabeza y acaricié su mejilla con suavidad, se que quería aferrarse a una esperanza para vivir pero no era yo.
—Yo no soy la loba de tu profecía, Ares. Te equivocaste, no soy una Alfa blanca, soy solo una Omega.
Me levanté de su lado. Era imposible no sentirme inferior tras esas palabras, el esperaba de mi mucho más de lo que yo era, A veces, que alguien tuviera expectativas tan altas en ti y no llegar a los talones, dolía más que un rechazo.
—Tienes la marca —me dijo co