Un golpe seco y duro fue lo que mi pobre y desafortunado trasero sufrió debido a que me caí de la cama.
-me lleva la reverenda mierda-susurre quejándome-
Me di la vuelta aún sobre el suelo, cogiendo impulso de trepé a mi cálida cama de nuevo.
Sentía mis ojos pesados y adoloridos, como si no hubiese dormida casi nada.
Pero al meter las piernas dentro de la cobija sentí algo frío que me hizo pegar un brinco.
-Diosa, ¡deja de poner obstáculos entre mi adorada sesión de sueño y yo!-gruñí-
Levante l