Capitulo 31

Un golpe seco y duro fue lo que mi pobre y desafortunado trasero sufrió debido a que me caí de la cama.

-me lleva la reverenda mierda-susurre quejándome-

Me di la vuelta aún sobre el suelo, cogiendo impulso de trepé a mi cálida cama de nuevo.

Sentía mis ojos pesados y adoloridos, como si no hubiese dormida casi nada.

Pero al meter las piernas dentro de la cobija sentí algo frío que me hizo pegar un brinco.

-Diosa, ¡deja de poner obstáculos entre mi adorada sesión de sueño y yo!-gruñí-

Levante l
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