BUENA :
—Lo que debí de hacer hace mucho tiempo.
Le digo con media sonrisa y puedo sentir como mis ojos se vuelven rojos.
Tomo la daga ya roja entre mis manos y me dirijo al hombre que una vez creí amar con todo mi corazón.
—¿Vas hablar? ¿O te hago hablar?
Le pregunto sin expresión en el rostro y el muy maldito permanece en silencio.
—Pronto vendrán a rescatarme y acabarán con todos ustedes inútiles.
Dice seguro de sus palabras y sólo alzo las cejas para observarlo.
—Lo que digas, pero m