Un pacto arriesgado (3era. Parte)
La misma noche
Sicilia, Palermo
Carlo
Dicen que hay dos maneras de doblegar a un rival: puedes reducirlo a cenizas, borrar su existencia hasta que su nombre se vuelva un eco sin dueño, o puedes despojarlo de todo, usurpar su trono y convertir su imperio en la piedra sobre la que construirás el tuyo. Pero no todos nacen con la sangre fría para hacerlo. Algunos se conforman con vivir a la sombra de un enemigo más grande, como árboles torcidos que nunca alcanzan la luz. Otros prefieren cerrar los o