El rostro del enemigo (4ta. Parte)
El mismo día
Cerca del estrecho de Messina, Sicilia
Adler
Supongo que hay cosas que simplemente no puedes detener cuando alguien te importa… cuando esa persona se vuelve parte de tu mundo, de tu rutina, de tu puta existencia. Y ahí empieza el verdadero problema: dejas de ser acero, dejas de ser irrompible. De repente, todo lo que eras—duro, frío, impenetrable—se viene abajo. La coraza no sirve, el escudo se agrieta, y ese dolor… ese maldito dolor se filtra como agua sucia por cada grieta que jur