El infierno desatado (4ta. Parte)
El mismo día
Palermo, Sicilia
Adler
Para muchos, el matrimonio es una sentencia disfrazada de ceremonia; una cadena dorada que brilla bajo las luces, pero aprieta el alma con los años. Una condena pactada por costumbre, por miedo a la soledad, o por cumplir con un guion que ni siquiera escribieron. Otros lo viven como un contrato silencioso: yo te doy esto, tú me das aquello; una sociedad de mutuos beneficios donde el amor es apenas una cláusula opcional. Y luego están los que lo creen un acto