Los celos de Nolan van en aumento, pensar en que Dan podía estar con Violeta, tocarla, sentirla, era algo que le hacía hervir la sangre por dentro.
Violeta le pertenecía, era suya. Aún conservaba las sensaciones de su cuerpo temblando al contacto con el suyo, de su piel erizándose al sentir el roce de sus manos y labios, su sexo comprimiendo el suyo, quemándole con su lava volcánica. Apreta los puños con fuerza, con impotencia, con rabia.
Deseaba verla, confrontarla, recriminarle que estuvi