La felicidad de la pequeña Samantha invade la casa, la presencia de la mascota de regreso llena de risas y ladridos a la niña y a Camelia quien disfruta de la alegría de aquel angelito. ¡Es tan poco lo que un niño necesita para ser feliz!
Nolan baja a desayunar, su rostro rígido y su mirada poco amable, convencen a la criada de que no desea saber nada sobre la chica. Aunque en sus encuentros, trataban de ser muy discretos, la experimentada mujer sabía que su jefe y la niñera llevaban una relac