Eliot y Vilma entran hasta la sala principal, para la hermosa mujer, aquel momento es perfecto e intenso.
—No puedo creer aún que estés aquí. Ha pasado tanto tiempo, Eliot.
—Ni yo, Vilma. Jamás pensé que el destino me traería de regreso a ti, a tis brazos, a ese beso inolvidable de la juventud.
Ella coloca un poco de música de fondo y Eliot la invita a bailar aquel tema de Lucio Dalla, “Caruso” la pasión de la pieza musical y su magia, los envuelve.
—¿De verdad me recordabas? —pregunta