Nolan se deja llevar por sus instintos, besa aquellos labios ansiosos y apasionados, mientras ella le acaricia su sexo con habilidad sorprendente y bisbisea su nombre…
—¡Nolan! —aquella voz, él la reconoce a la perfección.
—¿Esther, que rayos haces? —dice separando su cuerpo del de ella.
—No me rechaces por favor, no. —Nolan la hace girar hacia el otro lado para quitársela de encima, luego se levanta de la cama ansioso y enciende la luz.
—¿Qué es esto, Esther? —se lleva las manos a la cab