Pov Sara
Cuando volvimos a la oficina al final del día, después de una vuelta mucho más intensa, parecía que el señor Norton tenía algo que decirme… y si no lo hacía pronto, iba a explotar.
Y juro por Dios que cuando yo quería que se callara, él no podía mantener su boca cerrada, pero cuando necesitaba que él dijera algo, se volvía mudo.
Una sensación de deja vu y pavor me invadió mientras caminábamos por el edificio casi vacío hacia el ascensor. En el momento en que esas puertas doradas se ce