Me encontraba atrapada entre el frío mármol de la pared y el calor abrasador de su cuerpo. Harvey me volteó con fuerza, obligándome a mirarlo a los ojos.
Sentí la firmeza de su agarre en mis muñecas, levantándolas por encima de mi cabeza, inmovilizándome en un gesto autoritario que me hizo estremecer de anticipación.
—No te muevas —me ordenó con severidad, su voz grave resonaba en el reducido espacio.
El frío de la pared contrastaba de manera abrumadora con el calor que emanaba de su piel. Mi