Las cosas estaban saliéndose una vez más de control. Keila, no podía tener siquiera una vida tranquila, un solo segundo de su vida. Siempre ocurría algo, que afligía su mente, y ahora, solo se trataba de su pasado, hostigándola, sino de los sentimientos de su mejor amiga. De la única persona que estuvo sosteniéndola durante su recaída.
Ella sentía, que no podía resistirlo más. En cualquier momento podría caer y no volverse a levantar, pese a que, en ocasiones, se llenaba de valentía.
Es que a v