Cristhian estaba bastante asustado, y una vez más, actuaría por impulso, pensando que es lo mejor.
Tomó su chaqueta y salió de su oficina, para bajar al piso, donde se encontraba su prometida. Y cuando la vio, simplemente le hizo una señal, y salieron de allí.
— ¿A dónde vamos? — preguntó Lorena, consternada.
— A casarnos — respondió él, con una seguridad inigualable.
Lorena estaba completamente sorprendida, que no podía creer lo que estaba a punto de suceder. Creía que estaba soñando.
— ¿Estás