Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a descender hacia el oeste cuando el bote tocó suavemente los pilotes de madera del muelle privado. El crujido de la estructura de roble amortiguó la llegada, mientras las aguas de la bahía se tiñan de un tono cobrizo deslumbrante.
Antonio saltó a la plataforma con agilidad impecable, asegurando el cabo alrededor de la bita de hierro con un nudo doble y certero. El esfuerzo hizo marcar los músculos de sus hombros y la línea firme de su espalda. Mia permaneció un momento






